Geología del manantial


En plena Serranía de Cuenca, por encima de los 900 metros sobre el nivel del mar y en el fondo de un profundo valle de paredes verticales labradas por la erosión, surge el manantial de Solán de Cabras.

La zona de recarga corresponde a un afloramiento muy alejado del manantial, a unos 1.400 metros sobre el nivel del mar y fuera del área de influencia de centros de población o industrias contaminantes.

Su larga residencia en el acuífero ha regularizado el caudal y homogeneizado su composición química. Entre el primer análisis que se conoce, encargado por Carlos III en 1876 y los que se efectúan continuamente en nuestros días, el agua no ha presentado alteración alguna.

Oteando el horizonte, vemos que el conjunto formado por las llamadas hoces de Beteta y de Solán de Cabras se ubica, exactamente, en el extremo noroeste de la Alta Serranía de Cuenca. El río Cuervo, en su recorrido desde Santa María del Val hasta Puente Vadillos, ha labrado su curso en el interior de una elevada muela a la que divide en dos : la muela de San Cristóbal y la muela de Rebollar. Pero la acción erosiva del río Cuervo, con bruscos cambios de dirección y espectaculares flancos, ha ido creando la maravilla que es el Valle de Solán de Cabras. Estas muelas son la principal armazón del relieve. De superficie ondulada, casi plana, y cubiertas de espesos bosques de pinos, se interrumpen por los vertiginosos surcos de la hoces. Las muelas son producto de un viejo arrasamiento y permiten al agua filtrarse por las rocas.

El agua de las recientes lluvias baja a través de conductos y redes subterráneas permeables a gran velocidad, y al topar con una capa más impermeable busca una salida horizontalmente y la encuentra en los flancos de las hoces donde son frecuentes las surgencias de manatiales en épocas de lluvia. En el valle destaca espectacularmente la surgencia del Chorrontón, ubicada justo encima del Balneario de Solán de Cabras.

El Chorrontón rompe de una capa perteneciente al Cretácico superior y nada tiene que ver con el manantial de Solán de Cabras. Como nada tienen que ver los muchos acuíferos de la zona.

 A diferencia de otros, el acuífero de Solán de Cabras, no se produce por infiltración de aguas pertenecientes a capas superiores más permeables. Es como una gran tubería con varias bocas de entrada dispersas por la Serranía y una sola salida conocida: el manantial.

Esta "tubería" es una capa perteneciente al JURASICO. El acuífero está situado en el nivel 4, y está formado por calizas bioclásicas y calizas arenosas de una potencia de 15 a 20 metros, muy permeable.

La recarga, la circulación y la descarga del agua tienen lugar a través de esta única capa, la cual está ubicada entre otras dos, a techo y muro, margosas e impermeables que la aíslan. Sus paredes son impermeables pero en su interior no está hueca. Está rellena de materiales poco permeables que permiten el paso lento del agua desde la zona de carga hacia los niveles inferiores donde se va acumulando como en una gran bodega.

El viaje y la permanencia del agua dura siglos.
Una casualidad hizo posible que la labor erosiva del río Cuervo rompiera un pliegue de ese conducto en el fondo del Valle de Solán y puso al descubierto el manantial.

El manantial extrae siempre un caudal continuo de 5.410 litros de agua por minuto a una temperatura estable de 21 grados C.